A mis 20 años me sentía con ganas tontas por vivir, al observar a las personas lograba distinguir a quienes se encontraban en ese proceso o habían pasado por experiencias que marcan; tienen algo en la mirada, en el caminar, en la sonrisa: se llama personalidad.
Ahora en mis 30´s me divierte quien era en ese entonces, y se que en 10 años sera igual.
Mi vida ha sido marcada por la muerte, por las perdidas, las despedidas y el apego. He tratado de que mis perdidas no borren mi sonrisa, mis ganas por vivir y eso a las personas les parece "infantilismo" cosa que me importa poco, lo que no saben es que es mi manera de sobrevivir.
El no perder la esperanza, el sonreír, el no perder la capacidad de asombro, el disfrutar cada momento. Cierto que en mi penúltima perdida, la perdida de quien puedo decir fue el "Amor de mi vida" ese amor que respiras y te llena de vida, en esa perdida salí muy lastimada y perdí mucho, ahora nuevamente he perdido a otro hombre, un gran hombre que dicho sea de paso no hubiese tenido la oportunidad de conocer si el amor de mi vida no me hubiese botado en mitad del camino, solo hasta ahora puedo agradecerle que lo haya hecho y de esa manera pude conocer a un gran hombre.
Pero he aprendido que hay hombres que me están destinados por un cierto tiempo, menos del que yo quisiera, murió el, un gran hombre; murió de abandono, de tristeza, de nostalgia, de extrañar y también de rencor, de ira. Murió y en el ultimo momento mostró fortaleza, fortaleza para sonreírme, para llorar en mi hombro, para levantarse y para pensar en los demás.
Nos quisimos tanto que nos dimos lo mejor, lo llene de alegría y el de amor, de esos amores memorables, breves pero memorables, lo ame tal cual sabiendo sus defectos y disfrutando sus virtudes, el me amo con los ojos cerrados, olvidando mi pasado y procurando mi futuro.
Un gran hombre, un hombre incomprendido, como todos los seres en esta tierra.
El segundo día después de su muerte decidí hundirme en mi cascaron, decidí que la vida me ha quitado mucho y que era suficiente, que no permitiría me quitara mas, pero soñé con el y me sonreía, y a la mañana siguiente oí su canción favorita en la radio y me abrí a los milagros, donde el me hizo notar que esta presente, a mi lado.
Se que todo se reduce a eso, a la muerte pero se también que lo mas grande es la manera en que vivimos, los acciones, los eventos, los amigos, y después de esto la obscuridad, el hoyo y las disputas. Pero vale la pena la vida dependiendo de como la vives.