Y al fin sucedió, tu presencia que se volvió ausencia o recuerdo me tiene al borde de la locura he infarto cerebral; después de dos serias crisis he sido medicada, no soy constante ya que no deseo causar adicción y aun hay felicidad natural en mi; pero en ocasiones ayuda.
Sin embargo sigues ahí, en la fría loseta, en el metro, mientras trabajo y la brisa que entra por la ventana trae consigo tu aroma, tu tacto y tu ausencia.
Vaya! estoy condenada, solo la muerte podrá acabar con esto.
Pero no hoy, ni mañana, aun hay mucho que vivir y sentir y aun te tengo aunque no lo desees, aunque te hayas ido y aunque haya pasado el tiempo, sigues en mi.